DARÁ A CONOCER INBA TRADUCCIONES DE LIBROS DE DANZA

  • El cuerpo suspendido. Códigos y símbolos de la danza al principio de la modernidad, del italiano Fabrizio Andreella.

    Los ballets de Théophile Gautier, del inglés Edwin Binney 3rd.

    Realizadas por la investigadora del CENIDI-Danza del INBA, María Dolores Ponce.

En un evento organizado por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), el próximo jueves 29 de marzo a las 19:00 horas, en el Aula Magna José Vasconcelos del Centro Nacional de las Artes se presentarán los libros El cuerpo suspendido. Códigos y símbolos de la danza al principio de la modernidad y Los ballets de Théophile Gautier, traducidos al español porMaría Dolores Ponce, investigadora del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de la Danza (CENIDI-Danza) José Limón del INBA.

Dolores Ponce logra aquí hacer una versión fiel y precisa de tales textos a partir de las ediciones originales en italiano de Fabrizio Andreella, y en inglés de Edwin Binney 3rd., respectivamente. Los comentarios estarán a cargo de la propia traductora Dolores Ponce y de la maestra Sylvia Ramírez. Además, se contará con las palabras que para esta presentación enviará el propio Fabrizio Andreella, traducidas al español, y se presentarán algunos fragmentos de diferentes versiones de la coreografía Giselle.

En la contraportada del libro El cuerpo suspendido. Códigos y símbolos de la danza al principio de la modernidad se pueden leer estás preguntas: “¿Por qué la danza no ha recuperado en la cultura occidental cristiana su antiguo papel de forma expresiva global?, ¿Por qué y cuándo sus significados fueron confinados a los ámbitos de entretenimiento o del arte?, ¿Cuál es la raíz de su conflictiva relación con Occidente?”

Tales interrogantes son el tema que desarrolla Fabrizio Andreella –historiador, filósofo y antropólogo– en este estudio sobre la identidad de la danza en relación con sus elementos constitutivos: el cuerpo, el gesto, el alma, el rito, el lenguaje y lo sagrado.

Dice la maestra Dolores Ponce: “En dicho libro, Andreella (Vicenza, 1965) propone un enfoque de la danza que la descargue de abordajes formalistas e intelectuales. Con una mirada histórica sobre un tiempo flexible, tendido entre los siglos XV y XVII, el investigador rastrea los intentos de aculturar el gesto coréutico.

“En ese periodo, cuando se forja la modernidad, se hace manifiesta una voluntad de separar a la danza del mundo simbólico en que creció y de alejarla definitivamente del juego de la ambivalencia. La danza queda así estrujada entre categorías binarias: bien/mal, sagrado/profano. Y el gesto, instrumento de la ritualidad cotidiana, es promovido a estatus de disciplinador del alma”.

En su indagación del enfrentamiento entre la tradición platónica-cristiana y el lenguaje corporal “que expresa en la danza su sentido y su disolución”, Andreella localiza los momentos decisivos para el alejamiento de lo sagrado impuesto a la danza y su cuerpo.

Y entonces –dice Dolores Ponce– a horcajadas entre la Edad Media y la Moderna, “la danza emprenderá un viaje en busca de un nuevo lugar donde habitar”, hasta ir a parar a la condición reseca de gesto aculturado, una danza codificada apropiada para el cuerpo domesticado e intervenido por la jerarquía eclesiástica.

Así mismo, en la reseña de Los ballets de Théophile Gautier se observa: “De la pluma de Théophile Gautier nacieron las tramas de Giselle (1841), La Péri (1843),Pâquerette (1851), Gemma (1854), Sakuntala (1858) y Yanko el bandido (1858), balletes que fueron ejecutados, entre otras bailarinas, por Carlotta Grisi, Fanny Elssler, Fanny Cerrito y Amalia Ferraris, y coreografiados por Coralli y Perrot.

”Entretejidos con el relato y examen sobre el proceso de composición de cada una de esas obras dancísticas, en este volumen el lector encontrará los orígenes y el desarrollo de la ideología del ballet romántico”, afirma la investigadora del CENIDI-Danza José Limón del INBA.

La maestra Ponce comenta sobre el objeto del libro de Edwin Binney 3rd: “Se trata de un libro documentado como pocos; es el romántico Théophile Gautier (1811-1872) en su faceta de escritor de libretos y crítico de ballet.

Excepción entre los hombres de letras de la primera mitad del siglo XIX, lejos de despreciar las representaciones de ballet, Gautier publicó cientos de reseñas y críticas que constituyen una fuente única sobre el ballet romántico. Pero además, quizá alentado por su conocimiento profundo de este género y convencido de que requería intrigas más artísticas, escribió los libretos de Giselle, La Péri,Pâquerette, Gemma, Sakuntala y Yanko el bandido, considera la investigadora.

Reflexiona Dolores Ponce que para Binney abordar esas obras “sólo como producciones teatrales, sin tomar en cuenta que son productos de los deseos de exotismo de Gautier, creaciones de su mundo de sueños”, podrá ser buena historia de la danza, pero no la historia completa.

Limitar este estudio –agrega– a las teorías literarias, puede ser erudito pero también incompleto. Fiel a esta consideración, Binney examina cada ballet de Gautier en todos sus resquicios y contextos. Al hacerlo, nos entrega una historia del ballet romántico, de sus bailarinas, sus compositores, maestros y teatros, y también de su ideología: el culto a los ambientes exóticos y a la juventud y belleza femeninas, la antipatía contra los bailarines.

El libro El cuerpo suspendido. Códigos y símbolos de la danza al principio de la modernidad, está formado por cinco capítulos: David frente a Salomé, El vibrante acuerdo de todos los sentidos en fiesta, Pequeñas y silenciosas alianza, En el pantano de las circunstancias y Un gesto rico y rebelde; mientras que Los ballets de Gautier está dividido en catorce capítulos, desde que Gautier comienza a escribir para Carlota Grisi, las fuentes de Gisselle, La Peri, el ballet para Berlioz, Gemma y la estatua enamorada, hasta sus últimos ballets y la muerte de Gautier.

Estas obras incitan a su lectura, son piedras angulares para la danza, y ahora con su traducción precisa y penetrante el Instituto Nacional de Bellas Artes las pone a disposición de un público amplio y aspira a que se ahonde en el conocimiento de la obra creativa y crítica del ballet.

La investigadora Dolores Ponce estudió Sociología (ENEP Acatlán, UNAM), Teoría Psicoanalítica (CIEP) y Letras Modernas (UIA). Es autora de Danza y literatura, ¿qué relación? (Conaculta/ inba, 2010).

Es traductora de obras de danza y teatro, del inglés, José Limón: Memoria inconclusa, 2009; La forma del amor. Autobiografía, G. Kirkland y G. Lawrence, 2006, e Historia de la danza. Introducción, Adshead/Layson, 2004. Del francés, Mi Chejov, Peter Stein, 2010 y El training del actor, Carol Müller, (2010), por citar algunas. Como docente, se ha dedicado a las áreas de literatura y movimiento; escritura e investigación; arte e Interdisciplina.

Sylvia Ramírez, también investigadora CENIDI- Danza, hizo estudios de danza en el Ballet Concierto de México. Entre sus maestros se cuentan Vicky Ellis, Madame Dambré y Felipe Segura. Hizo estudios de posgrado en el método cubano de ballet. Fue directora fundadora de la Escuela Nacional de Danza Clásica del INBA. De 1998 a 2000 ocupó la Coordinación de Investigación del CENIDID.

Es autora de artículos como La Escuela Palucca de Dresde, Alemania, Nina Shestakova y La Escuela Superior de Música y Danza de Monterrey, y de las semblanzas de Gloria Albet, Socorro Bastida, Lupe Serrano, César Bordes y Laura Urdapilleta, entre otros; así como del libro (inédito) Manuscritos y tratados de danza en Europa durante el siglo XV y del CD Terminología de la danza clásica.

© INBA

Deja un comentario