PRESENTAN VOX POPULI, MEMORIA DE UN EJERCICIO ARTÍSTICO

  • Plataforma para una reflexión amplia del pensamiento colectivo: David Miranda.

 

  • Proyecto artístico que se desarrollo en el programa de residencias de Casa Vecina.

 

  • Se presentó en la Sala de Usos Múltiples de la Escuela La Esmeralda.

La memoria del ejercicio artístico Vox populi, proyecto que David Miranda desarrolló en Casa Vecina dentro del programa de residencias que esta institución lleva a cabo, se presentó la tarde del miércoles en la Sala de Usos Múltiples de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda, con el apoyo del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).

El libro da cuenta de que el proyecto se llevó a cabo en tres etapas –entrevistas a transeúntes, su interpretación por artistas y la construcción de una memoria–, y se construyó como una plataforma para la reflexión amplia del pensamiento colectivo, un ejercicio de co-participación interesado en lo que Claire Bishop llama “la recompensa creativa de la actividad colaborativa”.

Casa Vecina, ubicada en Mesones y Regina, Centro Histórico, es un laboratorio de arte donde, a través de residencias, el artista toma el espacio y el esquema que brinda la institución por un periodo de tres meses para plantear un proyecto que se vincule con los procesos de la investigación del arte.

David Miranda, egresado de La Esmeralda y uno de los participantes buscó reflexionar acerca del quehacer del artista: “Producimos para generar artículos de consumo e intercambio económico o simbólico, o producimos pensando en que lo que hacemos es un enunciado político social que va ha ser una alteración en el tejido comunitario en el cual nos encontramos”.

En el caso de Vox populi –agregó– tiene que ver con la producción del arte como un ejercicio individual, de generación de estilos, con el saber de una técnica material personal. Me interesó generar una divergencia entre lo que se entiende como obra terminada, en contra de lo que entiendo como situaciones sociales o práctica social en el arte.

Miranda señaló asimismo que en el proceso “trabajo con la posición política del espectador”, es decir, con la interacción entre artista, institución y público, permitiendo un desdoblamiento de esta línea y haciendo al espectador productor de la obra, como un ejercicio político, de tal forma que la trayectoria inició con el público, la institución y al final el artista como un receptor e interpretador de lo producido, para cuestionarlo desde su propia práctica.

A decir de Miranda, la culminación de esta memoria permite, visto hacia al futuro, hacer un mapeo y relaciones de lo que se está produciendo y se produjo. “Este libro conforma, al igual que las acciones que los participantes hicieron, un ejercicio dentro del proyecto”.

 © INBA

Deja un comentario