
Enrique IV primera parte despertó comentarios positivos en el Festival Globe to Globe.
La verdadera magia de la actuación vino de la interacción con el público.
Bajo la dirección de Hugo Arrevillaga, recibió diez minutos de aplausos.
“Magnífica”, “brillante”, “superior”. Estos son algunos de los calificativos que la crítica especializada inglesa expresó acerca de la puesta en escena deEnrique IV primera parte, de Shakespeare, que la Compañía Nacional de Teatro del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) presentó, los días 14 y 15 de mayo pasado, en el Festival Globe to Globe, en Londres, en la casa del propio genio de las letras inglesas.
Bajo la dirección de Hugo Arrevillaga, la agrupación mexicana logró conectarse con el público de todo el mundo que se da cita en este festival, donde compañías de 37 países representan, hasta el 9 de junio, todas y cada una de las obras del llamado Cisne de Avon. A tal grado fue el entusiasmo que despertó la participación del CNT del INBA que artistas latinoamericanos se dijeron orgullosos del trabajo de los mexicanos en este foro internacional.
La crítica especializada del Reino Unido que presenció la escenificación en el teatro El Globo durante el Festival Globe to Globe, externa su opinión sobre la propuesta con la que México participó en este festejo.
Jamie Parker, actor de la versión inglesa de Henry IV presentada en 2010, escribió en la página de internet www.shakespearealoud.com: “Si alguna vez hubo la oportunidad de disfrutar lo más rico que el teatro tiene para ofrecer, la Compañía Nacional de Teatro de México está aquí, en Londres para mostrarnos cómo. No puedo asegurar cuál fue la última vez que pasé dos horas y media con una ridícula sonrisa en la cara, comiendo cada bocado de este rápido y ligero esfuerzo a corazón abierto”.
El intérprete inglés destacó múltiples aciertos en la representación mexicana, al grado de imaginarse al propio autor escribiendo esta obra para una compañía teatral hispano-parlante, ya que “parecía encajar en su carcaj, como el más natural de los cuentos mexicanos (…) (una historia) muy arraigada y colorida alrededor de arquetipos que se han ampliado y se fermenta a través de siglos de contar historias”.
Craig Melson, crítico del sitio playshakespeare.com, detalla al referirse al montaje mexicano: “Una puesta en escena magnífica. La entrega es lenta y pronunciada, y la barrera del idioma se supera con grandes expresiones faciales y un enfoque consciente en la expresión a través del movimiento, haciendo que la obra sea fácil de seguir. El acento español de México es hermoso para escucharlo y es maravillosamente expresivo y, en general, esta producción honra el texto y sin ignorar los aspectos negativos (muerte, la guerra, la peste), crea un ambiente festivo”.
Laura Barnett, de The guardian (www.guardian.co.uk), resumió así: “Una obra tan buena, como las producciones de Shakespeare que he visto en el Globo”. Por su parte, en www.ventanalatina.co.uk, se consideró:
“En el Reino Unido, pocas veces tenemos la oportunidad de disfrutar a Shakespeare en nuestro idioma, y la noche de ayer fue un gran ejemplo de que la obra del Cisne de Avon está más viva y actual que nunca.
“Una ovación de más de 10 minutos dejó muy en claro que México presentó un teatro de calidad internacional. Por espacio de más de dos horas, Shakespeare se volvió mexicano y habló nuestro español. Es más, hasta cantó en náhuatl. Es un Enrique IV simplemente inolvidable y del cual más de uno nos sentimos sumamente orgullosos”.
David Ruiter, en la página bloggingshakespeare.com, escribió: “Bajo la estimulante dirección de Hugo Arrevillaga, el desempeño de Enrique IV por laCompañía Nacional de Teatro de México logró de la mejor manera posible lo que el teatro puede hacer: romper las barreras entre los actores y el público e involucrar la provocación de las realidades de nuestras compartidas y dispares historias.
“En primer lugar, se trataba de una brillante interpretación técnica a partir de la utilización plena y amplia del espacio escénico, a los trajes de lana y dinámicos cambios de vestuario, a la vivacidad chispeante de la señorita Gabriela Núñez en más de cinco personajes, a las escenas de batalla bellamente coreografiadas que daban buen testimonio de las mejores articulaciones de la historia dramatizada, británica y mexicana, tanto del pasado y del presente.
“Sin embargo, la finura técnica puede fácilmente construir la cuarta pared y romperla. La verdadera magia de la actuación vino de la tela de tejido fino de la interacción con el público, que culminó con la multitud que se transforma en un momento en ejército variopinto real, simples mortales, listos para ser alimento para el polvo de una economía todavía más caníbal, como los que tienen el poder de utilizar a los que no lo tienen, para sus propios inhumanos y violentos discursos.
“Por último, existe también la cuestión de la lengua, nación y cultura de México, aquí no sólo tan bellamente capaz de dar nueva vida a una vieja historia, sino también para traer nuevas audiencias al propio Globo.
“Después del espectáculo tuve la oportunidad de discutir la obra con espectadores de México, Colombia y España. Todos tenían un profundo aprecio por lo que la compañía mexicana había hecho: traer al español la mayoría de lugares ingleses; traer un montaje superior a un público amplio y activo, muchos de los cuales nunca habían estado en el Globo antes, pero que se sintieron atraídos por razones de sus propias historias lingüísticas y culturales, y por traer una solidaridad real en la multitud y el espacio durante casi tres horas.
“En todo esto, la Compañía Nacional de Teatro de México mostró que esto es lo que el teatro puede hacer – alcanzar, a través del tiempo y el espacio, a través de hipótesis interesantes de las naciones y los derechos de nacimiento culturales, y hacer algo mejor: participar con nosotros como agentes cosmopolitas en un proceso histórico que inevitablemente nos une a todos en una comunidad de actores y espectadores, que nos anima a salir de la pasividad y tomar juntos la posibilidad de forjar historias de un nuevo tipo.
“Esta nueva hechura y reinterpretación culturales e históricas aún podrían ofrecer la oportunidad de crear y compartir una grandeza cultural que sea menos violenta, más constructiva, y de hecho más honorable globalmente”, concluyó David Ruiter.
La representación mexicana de Enrique IV, parte I, contó con la traducción de Alfredo Michel Modenessi, la versión de José Ramón Enríquez y Hugo Arrevillaga, bajo la dirección de éste último, con escenografía de Auda Caraza y Atenea Chávez, vestuario de Mario Marín del Río y las actuaciones de Roberto Soto, Marco Antonio García, Constantino Morán, Enrique Arreola, Óscar Narváez, Claudio Lafarga, David Calderón y Gabriela Núñez, integrantes del elenco estable de la Compañía Nacional de Teatro del INBA, así como con la interpretación de los músicos invitados Edwin Tovar, Juan Luis González, Pablo Ramírez y Paul Conrad, bajo la dirección de Juan Ernesto Díaz.
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