
El crítico de arte Bruno Bert analizó la obra teatral La lista.
Puesta en escena que hace una reflexión sobre la soledad.
Se presenta los sábados a las 19:00 horas en el Teatro La Capilla, hasta el 14 de julio.
En el marco del ciclo Escuela del espectador, que se lleva a cabo dos veces al mes en el Centro Cultural del Bosque, organizado por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), el crítico de arte Bruno Bert analizó la obra teatral La lista, que desde su estreno hace algunas semanas en el Teatro La Capilla, ha despertado muchas interrogantes e inquietudes entre los espectadores que se dieron cita la noche del pasado lunes.
Dicha obra que se presenta los sábados a las 19:00 horas en el Teatro La Capilla hasta el 14 de julio, retrata la vida de una mujer sumida en el horror de no poder controlar aquello que no es capaz de controlar, y tiene el hábito de hacer listas tanto de deberes de ama de casa, responsabilidades de madre y tareas de esposa.
Bert afirmó que ésta le recordó a la trilogía Historia de la belleza, Historia de la fealdad y El vértigo de las listas, todas de Umberto Eco, sobre todo este último tomo, porque se trata de un libro que destaca por la agudeza visual y la capacidad mental sumamente increíbles del autor.
El reconocido crítico de teatro explicó que el personaje principal trata de generar un universo por medio de una lista homogénea, porque al igual que la obra La lista, en el libro de Eco se pone de manifiesto “el intento de absoluto”.

La obra es un monólogo en el que dicha protagonista está obsesionada por la limpieza, ya que cree que “la tierra está contaminada por la vida, y Mahalat Sánchez es una actriz excelente”, dijo Bert.
Y agregó: “La lista hace una reflexión sobre la soledad, cada ser humano es una isla y vive en un archipiélago, donde sobresalen el las palabras que cobran mayor dimensión, y la protagonista se pregunta frecuentemente ¿Estoy viva o estoy muerta?”.
Asimismo, explicó que cada persona se encierra en el baño de su propia mente, en función de sus miedos, de la soledad. Además de su seducción, la obra dirigida por Alaciel Molas bien podría ser una geografía del tiempo humano y una obra teatral sumamente intrascendente y llamativa, debido a que es una enorme lista de palabras.
Traducida por Humberto Pérez Mortera y original de la canadiense Jennifer Tremblay, la versión escénica de Molas “contextualiza las emociones humanas”, aseguró Bert, quien añadió que ahí “no pasa nada, sino que todo ya pasó”.
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