Con la muestra Espacio habitable. Funcionalismo en el entorno doméstico, 1929-1950.
A partir del 12 de julio en el Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo del INBA.
Reúne planos, fotos, muebles y revistas de destacados exponentes de esa corriente.
El Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) presentará la exposiciónEspacio habitable. Funcionalismo en el entorno doméstico, 1929-1950, del 12 de julio al domingo 7 de octubre de 2012 en el Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo (MCEDRyFK).
Dicha muestra, que se inaugurará el jueves 12 a las 19:00 horas, reúne planos, fotografías, muebles y revistas de época de renombrados artistas como Juan O´Gorman, Juan Legarreta, Enrique Yañez, Alberto T. Arai, Carlos Obregón Santacilia, Luis Barragán, Mario Pani y Clara Porset, entre otros, con el propósito de hacer una revisión de construcciones emblemáticas de la corriente funcionalista como la Casa Gómez Morín, Edificio Ermita, Conjunto Jardín y naturalmente, el Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo.
La exposición está conformada por cuatro núcleos temáticos: La reconstrucción, El espacio habitable, Vivienda unifamiliar y Conjuntos habitacionales, a través de los cuales se pretende dar una revisión de varios modelos de espacio doméstico y presentar las soluciones que ofrecieron los arquitectos y diseñadores de la época para resolver los problemas de una sociedad convencida de los ideales revolucionarios, pero que al ceñirse al nuevo proyecto de identidad nacional se vieron en la necesidad de aferrarse a elementos tradicionales.
Nuevos materiales e innovadoras técnicas de construcción sirvieron para construir lo mismo casas obreras y campesinas, que viviendas unifamiliares y conjuntos habitacionales que buscaban sujetarse a los ideales funcionalistas europeos, y que al adaptarse a las condiciones reales del país dieron como resultado una arquitectura híbrida, que terminó por convertirse en un estilo más que en un programa.
El funcionalismo buscaba resolver las necesidades básicas de los usuarios, pero también era un movimiento que se rebelaba ante el exceso de ornamento de otras épocas y optaba por utilizar los nuevos materiales de construcción: cemento, vidrio y metal. Idealmente, se inclinaba hacia una estética fabril, moderna y de producción en serie que abriría la puerta a nuevos métodos de construcción y nuevas formas de vida.
Al término de la Revolución mexicana fue necesario reconstruir el país y generar una nueva imagen de unidad y también de cambio. Un nuevo concepto arquitectónico pareció servir no sólo a estos intereses sino a las necesidades de una nueva generación.
Si bien fue el Estado el encargado de construir, a través de obra pública, un nuevo rostro de país y una ciudad habitable, hubo también un grupo de arquitectos y desarrolladores que apostaron por este nuevo concepto, por una arquitectura más social e impulsaron a sus clientes a abrazar este nuevo estilo de vida.
El funcionalismo de aquellos años revolucionó la ciudad pero también transformó el espacio doméstico. La premisa de Le Corbusier que situaba a la casa cómo “máquina para habitar”, tendría eco en México durante un par de décadas. La vivienda dejaría de considerarse un bien burgués para pasar a ser una necesidad social.
Una nueva generación acorde a los ideales revolucionarios buscaba alejarse de la tradición hacia nuevas formas de vida. El confort, la higiene, lo utilitario sobre lo decorativo, y una economía de posguerra, fueron factores clave para el desarrollo de nuevos modelos de espacio doméstico en la ciudad de México.
La exposición Espacio habitable. Funcionalismo en el entorno doméstico, 1929-1950, se inaugurará el jueves 12 de julio a las 19:00 horas en el Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo del INBA.