En la celebración de los 100 y 30 años del edificio y del recinto.
Variaciones lumínicas para la contemplación del tiempo, hasta septiembre.
Doce paneles en movimiento en diálogo con pintura virreinal de la colección del MUNAL.
Para el Museo Nacional de Arte (MUNAL) del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), el año 2012 es muy importante ya que confluyen dos fechas de celebración: los 100 años de la inauguración del edificio y los 30 años del recinto como museo. Bajo ese ánimo festivo, se lleva a cabo el cicloDiálogos Contemporáneos con una instalación del artista Marcelo Balzaretti titulada Variaciones lumínicas para la contemplación del tiempo.
Se trata de la tercera intervención de este ciclo, la cual se presenta desde el pasado 10 de julio y hasta el mes de noviembre en una de las salas dedicadas al arte del periodo virreinal.
Marcelo Balzaretti, artista mexicano, realizó una instalación cinética en diálogo con la pintura virreinal de la colección del MUNAL, especialmente conLa virgen del Apocalipsis, de Miguel Cabrera (1695 – 1768) a través de dos conceptos: el color y la luz, para introducir un tercer dominio en la experiencia estética: el tiempo.
La obra de Balzaretti se caracteriza por un alto grado de experimentación interdisciplinaria entre arte, física y estudios sobre la percepción, logrando diversas soluciones que abarcan la escultura, el dibujo, gráfica, imagen cinética, fotografía e instalación.
La intervención se compone por 12 paneles independientes, colocados en disposición de retícula para lograr un plano. Cada segmento se conforma por tramas de puntos de colores basados en la paleta cromática de las piezas novohispanas de la sala, que bajo el efecto óptico logrado con el movimiento muestran una variación en el tinte, saturación o luminosidad.
En estos paneles el movimiento de un motor hace interactuar dos tramas de puntos o líneas, una impresa sobre un vidrio y otra impresa sobre una lámina que se mueve detrás del vidrio. La velocidad de los motores y la dirección del movimiento de las redes de puntos se controlan para generar efectos específicos en cada uno y a su vez, lograr que el plano completo sea un verdadero despliegue de luz y movimiento en todas direcciones y ritmos.
Ya desde la pintura europea del siglo XV se tenía conciencia de que la apariencia de una escena depende de la iluminación y que ésta varía con el transcurso del tiempo, es decir en un lapso comprendido entre dos eventos, cuya medida más abarcante se calcula a través de la posición del sol con respecto a la tierra.
Retomando la intención barroca de representar el transcurrir temporal de las acciones o eventos a través de las variaciones lumínicas en las piezas virreinales, Balzaretti programó cada uno de los paneles en lapsos rítmicos determinados con el objetivo de trasladar a lo visual una convención abstracta: el tiempo.
Su intervención logra hacer plástica, perceptible físicamente, la unidad de medición que sirve para ordenar nuestra vida cotidiana, basada en la posición del astro solar, el tránsito del día y la noche, y su diferente duración a lo largo del año, hasta llegar a las medidas infinitesimales de los relojes de uso cotidiano.
Marcelo Balzaretti (1971) vive y trabaja en la Ciudad de México y Estudió Artes Visuales en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM entre 1992 y 1997.
El artista suele combinar nociones de arte, física, psicología, estudios de la percepción y conocimientos empíricos a través de una práctica basada en el concepto con un marcado desarrollo visual. Sus áreas de interés incluyen escultura, dibujo, gráfica, imagen en movimiento, fotografía e instalación.
Su trabajo ha sido expuesto en el International Print Center de Nueva York, Centre Culturel du Mexique en París, el Instituto de México en Madrid y el Center for Contemporary Art de Santa Fe, y en México en el Museo de Arte Moderno, Centro Nacional de las Artes, Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca y el Centro de la Imagen, entre otros recintos.