• Sexta Intervención del Ciclo Diálogos Contemporáneos en el recinto.
  • Matus da cierre al ciclo “Re-conocimiento del Espacio” con luminoso tejido que apunta no sólo al espacio físico.
El artista Luciano Matus se une al ánimo festivo en el Museo Nacional de Arte (MUNAL) del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), y realizará la sexta intervención del ciclo 100 y 30. Palacio y Museo. Diálogos Contemporáneos.Con el nombre de “Re-conocimiento del espacio”, convierte al museo en un espacio para activar la memoria, llevando al espectador por un recorrido a través de líneas perceptivas de un Contenedor de Memoria en la sala Hipertextual del siglo XIX. La intervención se realiza a partir del 19 de septiembre y termina el 31 de octubre.
Matus a lo largo de su trayectoria ha realizado intervenciones efímeras; todas parte de la serie “Re-conocimiento del espacio” que inició en el año 2002 y que se ha llevado a cabo en distintos sitios de la ciudad, la gran mayoría catalogados como Patrimonio de la Humanidad.
En el MUNAL, antigua Secretaría de Comunicaciones y Obras públicas, es donde Luciano Matus decide cerrar el ciclo del recorrido “Re-conocimiento del espacio”, el cual se inició en el año 2002 en el ex templo de San Agustín, antigua Biblioteca Nacional. Este recorrido, iniciado hace 10 años, no sólo fue por México, sino que también viajó a sitios en América Latina, a países como Guatemala, Colombia, Perú, Paraguay, Venezuela, Ecuador, Italia-España, India.
En cada ocasión las soluciones han sido diferentes dependiendo de los espacios.  Sin embargo, todos tienen algo en común: son edificios que han experimentado un cambio de uso como los antes mencionados, incluyendo el Centro Cultural Tlatelolco, antiguamente la Secretaría de Relaciones Exteriores.
En esta intervención el artista busca provocar una lectura distinta del edifico. En éste como en muchos otros edificios considerados patrimonio cultural, Matus busca romper la simetría, dejar de lado lo solemne y abrir espacio a las preguntas; que se recuperen las preguntas, que no mueran, “de otra manera estaríamos destinados a aceptar todo lo que se nos diga sin cuestionar”.  
Al tener la oportunidad de apreciar su obra, cada quien tendrá su respuesta. Lo que busca Matus es enterarse de qué ve el otro.
Cerca de la Sala 22, se abrirá una sala Hipertextual en donde se podrá encontrar parte del material que ya ha sido utilizado en anteriores instalaciones: estarán los espejos con que se iluminó la Piedra del Sol el 13 de agosto de 2010, también los ángulos metálicos con los que realizó una intervención lumínica en Chapultepec en 2006 y los cables que utilizó el artista en el Museo Nacional de San Carlos en 2005 y 2007 y en el ya mencionado ex templo de San Agustín, Antigua Biblioteca Nacional en 2002. Los cables utilizados en el Centro Cultural Tlatelolco el 2 de octubre y en las instalaciones realizadas en el Zócalo el 3 de octubre intervendrán el Salón de Recepciones.
La intervención que hace en el Zócalo está ligada a la que hizo en el Museo de Antropología e Historia, donde iluminó la piedra del sol con sol, ya que en el área en donde hoy se encuentra la plancha, es donde en 1790, se encontró la Piedra del Sol y la Coatlicue.
Matus busca desentrañar lo que en sus palabras es “un tejido de la ciudad más allá del que se ve”, y es que su trabajo viene respaldado por una óptica interdisciplinaria, donde la arquitectura, el arte, la historia, entre otras, se relacionan en una red imaginaria y física, se entrecruzan desafiando nuestro concepto de tiempo y espacio.  
Como arquitecto, el artista conoce bien las exigencias del espacio, y a través de estas intervenciones regresa la mirada a la arquitectura, al proponer una lectura distinta de estos edificios que son patrimonio cultural. Al simular los cables que hay en las carreteras y los hilos que al vibrar representan tensiones eléctricas, Matus sugiere que este edificio alguna vez fue la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas. Y no sólo eso, sino que nos recuerda que todo espacio está entretejido por materiales concretos, pero también humanos: eso que en la historia luego conoceremos como textos.
Este desafío continúa más allá del museo, intenta llevar la plaza Tolsá al Museo y el Museo a la plaza, y representa con los hilos en forma curva que simulan la entrada y salida de estas dos partes.
Cuenta Luciano que cuando era pequeño al acompañar a su padre, también arquitecto, veía como se marcaban las áreas que delimitaban las áreas en donde se haría la construcción con hilos, y éste ha sido un recuerdo tan fuerte y que continúa tan vivo que vive en los hilos que utiliza para regresar la mirada a este edificio, mismo que este año conmemora 100 años de haber sido construido y 30 del nacimiento del Museo Nacional de Arte.
© INBA