Del 27 de septiembre al 13 de diciembre en el Conservatorio Nacional de Música.

 El Conservatorio  Nacional de Música anuncia la destacada participación, entre otros importantes académicos y músicos, de Mario Lavista, uno de los compositores más prolíficos e importantes de América Latina, en el Encuentro entre Conservatorianos, Pasado, presente y futuro del Conservatorio Nacional de Música en voz de sus maestros y estudiantes. Su ponencia se llevará a cabo el martes 27 de septiembre, a las 13:00 horas, en la Sala 34 «Alfredo Bablot» del Conservatorio Nacional de Música. Entrada Libre.

En febrero del presente año, la maestra Ana Eugenia González Gallo, maestra de piano del Conservatorio Nacional de Música, inició un proyecto intitulado: Encuentro entre Conservatorianos. Pasado, presente y futuro del Conservatorio en voz de sus maestros y estudiantes.

La mecánica es la siguiente: una vez al mes programan a un profesor o profesora del Conservatorio, quien a través  de videos y grabaciones muestra a los estudiantes, maestros y al público en general, el trabajo que ha desarrollado durante su formación profesional. Posteriormente, interactúa en una sesión de preguntas y respuestas; aspecto que ha sido para ambas partes (expositor y espectador) enriquecedora.

Esta actividad académica-musical ha tenido gran éxito porque el intercambio entre maestros y alumnos ha sido interesante; los estudiantes han conocido esa parte artística de sus mentores, que muchas veces el aula no permite descubrir.

Gracias a la aceptación de la comunidad  dicho Encuentro, en el presente ciclo escolar, tiene prevista la presentación de destacados profesores que son eminencias en el ámbito en el que se desenvuelven.

La programación, en lo que resta del año 2011, está conformada de la participación de los siguientes maestros: Mario Lavista –compositor– (27 de septiembre),  Mercedes Gómez –arpista– (2 de octubre),  Ana Eugenia González Gallo –pianista– (29 de noviembre), Jesús Aguilar Vilchis –maestro de historia de la música– (13 de diciembre).

Mario Lavista: “Uno de los compositores más eminentes de América Latina”

Luis Jaime Cortez, en su artículo publicado en Notas en Red Mayor,  definió a la perfección el arte de Mario Lavista en estos términos:

Nunca sabe uno en qué momento empieza la música de Mario Lavista. Surge: Venus serenísima. Brota: árbol de silencio. Cuando los sentidos despiertan ya está ahí, como temerosa de ser descubierta. Mozart y Debussy, al oírla, habrían cruzado una sorprendida mirada de complicidad…Es tenue, refinada, pero no demasiado, porque no es brusca ni en el refinamiento. Busca encadenar algo que, siempre, fatalmente, se escapa… Música de la lentitud, del deleite moroso, recuerda el arte de la India, que es tranquilo y como al acecho de algo lejano… Música sencilla como el nombre del personaje que la escribe… Si el resumen de Chesterton es un círculo, el de Mario Lavista es una línea (de preferencia una línea sutil, casi invisible). ¿Su fuerza? La sonrisa…

Indudablemente, Lavista es uno de los compositores más eminentes de América Latina, especialmente por haber conseguido –como muy pocos en su generación y en las posteriores- esa “poética individual” (definida así por José Antonio Alcaraz), descrita líneas arriba. Si pudiéramos revisar la producción de este autor encontraríamos varios puntos definitorios en su carrera: los primeros años creativos, posteriores a sus estudios en el taller de composición de Carlos Chávez, están marcados claramente por la búsqueda, la experimentación y la vanguardia, como lo refrendan partituras como Kronos (1969) para 15 relojes despertadores, Game (1971) para una o varias flautas, Cluster (1973) para piano, entre otras. Igualmente, en la década de los setentas Lavista puso especial énfasis en la exploración del lenguaje orquestal, teniendo como consecuencia partituras de impresionante factura como Continuo (1971), Lyahnnh (1976) y Ficciones (1980). En los albores de la década de los años ochenta, el músico comenzó a explorar individualmente las posibilidades tímbricas, armónicas y técnicas de diversos instrumentos. Así surgieron varias piezas para flauta, flauta de pico, viola, contrabajo, oboe, piano, guitarras y cuarteto de cuerdas, siendo para ésta última dotación que escribió, en 1984, una de sus piezas más célebres: Reflejos de la noche. Por supuesto, ese estudio a conciencia de las capacidades instrumentales propiciaron que Lavista desarrollara su lenguaje de mayor fineza y con un manejo sensacional de los campos armónicos.

Mario Lavista Camacho nació en la ciudad de México en 1943. En los últimos años ha trabajado en estrecha colaboración con algunos notables instrumentistas interesados en la exploración y la investigación de las nuevas posibilidades técnicas y expresivas que ofrecen los instrumentos tradicionales. En 1987 le otorgaron la beca de la Fundación Guggenheim para escribir su ópera en un acto Aura, basada en el relato de Carlos Fuentes, y fue nombrado miembro de la Academia de Artes. En 1991 recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes y la medalla Mozart, y dos años después el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes lo distinguió como creador emérito.

Ha sido invitado como profesor de composición y análisis a Indiana University, Atlantic Center for the Arts (Florida) y University of Chicago, y ha impartido conferencias y seminarios en Cornell University (N. Y.), University of California at San Diego, University of Wisconsin (Milwaukee), Western Carolina University, McGill University (Montreal), University of California at Santa Barbara, Florida International University, Hofstra University (N. Y.), San Francisco State University y Illinois Wesleyan University, entre otras.

Algunos de sus recientes encargos son: Natarayah, para el guitarrista David Starobin; Cuarteto de cuerdas Núm. 6 “Suite en cinco partes”, para el Festival de Música de Cámara de Santa Fe; Mater dolorosa para órgano, para la reinauguración del órgano monumental del Auditorio Nacional, Gargantúa para narrador, coro de niños y orquesta, para la ciudad de Amiens, Francia; A Cage for Sirius para piano y percusiones, para el Ensamble Sirius, y Cristo de San Juan de la Cruz (tropo para Salvador Dalí) para conjunto instrumental, para el Festival de Música y Danza de Granada.

Actualmente imparte las cátedras de composición, análisis y lenguaje musical del siglo XX en el Conservatorio Nacional de Música y es director de Pauta, cuadernos de teoría y crítica musical.

Como sus antecesores Carlos Chávez y Eduardo Mata, destaca tanto en la composición como en la difusión de la música contemporánea; en la primera, por su originalidad, su diversidad (música de cámara, de concierto, sinfónica, electrónica, ópera), como en la preparación de ensayos que la explican, y la publicación de la revista Pauta.

Mario Lavista Camacho ingresó a El Colegio Nacional el 14 de octubre de 1998. Su discurso de ingreso, “El lenguaje del músico”, fue contestado por el doctor Alejandro Rossi.

El Encuentro entre Conservatorianos, Pasado, presente y futuro del Conservatorio Nacional de Música en voz de sus maestros y estudiantes se llevará a cabo a las 13:00 horas, en la Sala 34 “Alfredo Bablot” del 27 de septiembre al 13 de diciembre, bajo la coordinación de Ana Eugenia González gallo, en el Conservatorio Nacional de Música. Entrada libre.

FUENTE INBA.

FOTOGRAFIAS FUENTE LA JORNADA Y CNN MEXICO.