Estreno de la película Atrapen al Gringo

Get the Gringo es una producción de Icon Productions protagonizada por Mel Gibson. Es una explosiva película de acción acondicionada con un poco de humor negro dirigida por Adrian Grünberg y producida por Mel Gibson, Bruce Davey y Stacy Perskie. Edición por Steven Rosenblum. Música por Antonio Pinto. Fotografia Benoit Debie. 
Filmada en  México, con un elenco bilingüe. Mel Gibson, Daniel Giménez Cacho, Jesus Ochoa, Roberto Sosa, Dolores Heredia, Kevin Hernandez, Peter Stormare, Bob Gunton, Fernando Becerril, Mayra Serbullo, Mario Zaragoza, Gerardo Taracena, Tenoch Huerta y Peter Gerety.
Ha sido un mal día para Driver y no está por mejorar. Acaba de hacer un negocio de millones el cual le daría la oportunidad de tener unas merecidas vacaciones.
Una persecución a alta velocidad con la patrulla fronteriza de USA. Un cuerpo ensangrentado en el asiento trasero, Driver estrella su auto en el muro fronterizo y termina del lado Mexicano, donde es aprehendido por las autoridades, y enviado a una prisión de alta seguridad, entrando así al extraño y peligroso mundo de “El Pueblito”. No es un lugar fácil de sobrevivir. Menos para un extranjero como Driver, a no ser que reciba ayuda de alguien que sepa como moverse en este mundo. En este caso, alguien como un niño de 10 años bastara.

 Sobre la Producción
Era conocida como la peor prisión de todo México, “la universidad del crimen”, una pesadilla que simboliza la violencia y la corrupción que inunda muchas prisiones en México. Ahí se encuentra “El Pueblito”, una sociedad detrás de las rejas que tiene sus propias reglas de control, donde las drogas se venden abiertamente en tiendas y donde cualquiera puede ir de visita, siempre y cuando los guardias reciban su pago correspondiente.
Oficialmente conocida como el Centro de Readaptación Social de la Mesa, El Pueblito fue construido en 1956 en Tijuana. Ahí vivían 2,000 prisioneros a manera de una correccional experimental, solo que el experimento no tuvo los resultados esperados. Permitía a los familiares de los encarcelados reunirse con ellos y permanecer cerca de la prisión lo cual les permitiría a los reos reajustarse al mundo exterior. Bueno eso fue lo que pensaron. Esposas, hijos, novias, familias enteras vivirían dentro de las paredes de la prisión, algunos viviendo tiempo completo y otros yendo y viniendo. Los niños partían a la escuela todas las mañanas y regresaban al Pueblito en la tarde. Dentro de la cárcel las parejas podían casarse, tener hijos….

Alejandra Cuervo fue contratada por los productores como investigadora antes de comenzar el rodaje con la finalidad de hacer una búsqueda extensiva de la historia viva de El Pueblito, lo cual incluía hablar con un número de ex reos y sus familiares.
El Pueblito era solo eso, un sobrepoblado pueblo de más de 700 construcciones entre casas y tiendas construídas alrededor del patio principal. Tiendas que viven casi de todo lo necesario y todo y todos pueden ser comprados por el precio apropiado.
Hay restaurantes y puestos de comida vendiendo tacos, pizza, hamburguesas, jugos y más, tiendas rentando videos y pagando teléfonos; peluquerías y barberías; abogados y doctores bajo la premisa de haber sido encarcelados por un crimen que no cometieron, una casa de cambio donde dan las mejores tasas de cambio en todo Tijuana, y un kiosco donde venden cosas robadas, el cual es muy popular, tiendas de materiales de construcción, farmacias, o tienda de empeños. Equipos de diversos deportes vienen de fuera a El Pueblito para competir con equipos locales de fútbol, basquetbol y voleibol.

Los laboratorios de la prisión elaboran sus propias drogas. Cualquier clase de drogas imaginables son vendidas abiertamente incluyendo heroína, cocaína y mariguana. Todas las ventas operadas por un minicartel cuyos líderes vivieron una vida de lujos permitidos en el interior de estas paredes que además permiten la libertad de manejar su negocio de manera lucrativa. Era un mundo donde solo los prisioneros con dinero y las conexiones te hacían disfrutar de una vida con privilegios mientras los desvalidos vivían llenos de miedo, durmiendo en áreas al aire libre y sufriendo de hambre y otras privaciones.
Los ricos y poderosos criminales de la elite de El Pueblito eran conocidos como los Maizerones es decir “cerdos que comen maíz”. Ellos tenían su propio personal de seguridad, un equipo armado con toda clase de armas, desde 38’s hasta Uzis. Los Maizerones y su equipo de seguridad controlaban a todos dentro de la prisión. Prisioneros y guardias, estos últimos encargados de recolectar los sobornos. Todos tenían que pagar por seguridad, o para que las cosas sucedan dentro de El Pueblito, como ignorar el tráfico de armas y drogas, o bien comprar un nuevo refrigerador o jacuzzi para las mansiones de los Maizerones.

En la madrugada del 20 de agosto de 2002, más de 2,000 uniformados del ejército mexicano llegaron a El Pueblito para eliminar la zona de los prisioneros ricos (o sea, de los mas peligrosos) y reubicarlos en nuevas prisiones. En pocas horas El Pueblito desapareció. Al momento de la redada en El Pueblito habitaban 80 ciudadanos norteamericanos y 600 personas entre mujeres, niños y otros miembros de la familia de más de 6,000 prisioneros, los cuales estaban catalogados como los criminales más peligrosos del sistema de prisiones mexicana.
“Get the Gringo” pasó dos meses filmándose en la ciudad de Veracruz en la penitenciaria Ignacio Allende que sirvió como locación de “El Pueblito”. Esta era la segunda vez que Mel Gibson y su compañía Icon Productions filmaba en locaciones en Veracruz, la primera vez fue en 2006 cuando Gibson dirigió “Apocalypto”.

La penitenciaria Ignacio Allende fue construida hace más de 105 años, remplazando a la vieja cárcel ubicada en el Palacio Municipal del puerto, y  esta cárcel se convirtió en el ejemplo para otras cárceles del mismo tipo en México. En enero de 2010 se reubicaron los últimos 300 prisioneros que se encontraban en el edificio a unas instalaciones más modernas.
“También había mucho humor en la prisión” reflexiona Bernardo. “Toda la investigación que hicimos, desde las cárceles mexicanas hasta las africanas, pasando por las latinoamericanas, una de las cosas que vimos en repetidas ocasiones fue exactamente eso, como la gente encuentra humor en cada situación y como la gente encuentra belleza en las situaciones más duras que puedas imaginarte. De cierta forma el tercer mundo es muy similar en todo el planeta. Puedes estar en África, en Indonesia o en Centro América o México, y hay muchas similitudes, en sus cárceles, en la vida en prisión, en lo que la gente termina haciendo para tratar de llevar una vida normal incluso en esas condiciones, lo cual es hermoso. Ellos encuentran la forma de hacer su vida monótona no tan monótona, un poco más bella y colorida”.
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