INTERMITENCIAS SONORAS DE LA MODERNIDAD

En el marco del ciclo de intervenciones de artistas contemporáneos al MUNAL.
 Carlos Prieto sonoriza obras de la colección permanente.
 El artista mexicano interactúa en la sala 31 con obras de Kahlo, Orozco, Tamayo, entre otros. A partir del 21 de agosto.
 El Museo Nacional de Arte (MUNAL) del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), continúa con la celebración de sus aniversarios: los 100 años de la inauguración del edificio y los 30 años del recinto como museo, y presenta al artista Carlos Prieto con la intervención Intermitencias Sonoras del Paisaje, la cual establece un diálogo con 11 obras del acervo a través de 15 audios.
En el marco del ciclo Diálogos Contemporáneos. Palacio y Museo. 100 y 30, Carlos se propone ahondar en los temas, escuelas y símbolos de la pintura moderna mexicana a través del sonido: miniaturas sonoras creadasex profeso para la sala Siglo XX del MUNAL.
La intervención Intermitencias Sonoras de la Modernidad se llevará a cabo en la sala 31 y establece un diálogo con 11 obras del acervo a través de 15 audios; contempla la creación de texturas y relieves sonoros, el diseño depaisajes sonoros artificiales, la confección de collages sónicos, la composición de música anecdótica y electroacústica, así como una iconografía para la cédula de cada obra, y un blog en donde el público tendrá acceso en línea a las piezas.
¿Qué podemos escuchar cuando vemos un cuadro? ¿Existe una posible aleación estética viva para el espectador que “oye” y mira una pintura en un museo?
El proyecto consiste en la producción de piezas sonoras para audífonos a partir de una selección de cuadros de la colección permanente, conformada por autores indispensables del panorama artístico moderno mexicano.
Las piezas sonoras acompañarán durante 2 meses las obras de José Clemente Orozco, Frida Khalo, Rufino Tamayo, Fermín Revueltas, entre otros.
De esta manera la intervención de Prieto se suma a la serie de intervenciones de otros artistas que articulan un dialogo enriquecedor y lleno de significado para acervo del MUNAL, problematizando no sólo su dimensión y superficie pictórica, iconográfica y arquitectónica, sino la naturaleza misma de la memoria patrimonial y artística de una cultura, la idea de una latencia de sentidos para el futuro y el presente, que surgen desde las visiones del arte mexicano del siglo XX, y que hoy son la tarea de los nuevos lenguajes y públicos emergentes del arte.
Con este proyecto de intervención, los visitantes del MUNAL podrán adentrarse a una —otra— dimensión viva, sonora de las pinturas en las que se plasma la sensibilidad que ha ido creando el relato de la modernidad con sus heterogéneos momentos como proyecto, diálogo y catástrofe; oír los sonidos que surgen del fondo inmóvil de la pintura mexicana, en su intento y capacidad para estimular el reconocimiento del presente como lugar de un proyecto sin resolver, y entablar así posibles discusiones para enfrentarnos al estruendo de la época con sus imágenes disueltas en el ruido —o el silencio—  embrutecedor de los medios masivos de comunicación; o el susurro de la insurgencia cultural sumergida en los soportes marginales de la comunicación y la auto organización política del arte y las comunidades, que hoy toman por asalto el canon de lo moderno.
Conforme dejamos el siglo XX y nos internamos en el mundanal ruido del siglo XXI, el sonido y lo audible como objetos autónomos y de prácticas artísticas, más allá de la música, se intensifican de un modo fascinante. Los antecedentes de este desarrollo están aún articulándose desde los márgenes de la historia de la pintura, de la música, del cine y de los medios de comunicación que configuran la cultura de la modernidad, el magma de su memoria, que habla estruendosamente pero que nadie escucha.
Toca al creador de las artes sonoras hacerlo oír, abrir las historias, paisajes, temas y lenguajes del arte moderno mexicano hacia insólitos territorios de significación para todo aquel que contempla un cuadro. Tómese un minuto para oír lo que hoy este cuadro puede decirle por encima de lo que muestra. El discurso que está por tener lugar no pertenecerá más únicamente al ámbito del ojo, ni del oído tampoco. Estamos en el territorio de la textualidad radiofónica:  “Querido visitante preste su oído a este cuadro sólo un momento”.

 Las obras intervenidas

José Clemente Orozco: Desmembramiento (1947)
Indias (1947)
Cabeza Flechada (1947)
Francisco Goitia:  Tata Jesucristo (1926)
Rufino Tamayo:  Terror Cósmico (1954)
Reloj y Teléfono (1925)
Frida Kahlo:  Paisaje Urbano (1935)
Fermín Revueltas:  Andamios Exteriores (1923)
Ramón Alva de la Canal:  El Café de Nadie (1928)
Ramón Cano Manila:  India Oaxaqueña (1928)
Manuel Rodríguez Lozano:  Retrato de Salvador Novo
 
 © INBA

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