Artistas intervienen el recinto con instalaciones que buscan establecer un diálogo para resignificarlo.
El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) yel Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) invitan a conocer las intervenciones que conforman el ciclo Diálogos Contemporáneos. 100 y 30. Palacio y Museo, en el Museo Nacional de Arte (MUNAL).
Este ciclo comenzó a principios de año, y participan artistas como Demián Flores, Marcelo Balzaretti, Carlos Prieto, Alejandro Pintado, Luciano Matus, y Luis Felipe Ortega, quienes han expresado sus experiencias al intervenir el acervo del museo o el edificio.
A través del ciclo “Diálogos Contemporáneos. 100 y 30. Palacio y Museo” se ha logrado resignificar el acervo del Museo Nacional de Arte y regresar la mirada hacia los efectos que tiene éste sobre el arte contemporáneo.
Al realizar un recorrido y apreciar el espectro de lo que es el día el museo a los 30 años de su inauguración y el edificio a 100 años de su construcción, el Munal busca la manera de acercarse más a su público, y establece el diálogo con tres secciones del museo: Las salas del SXIX, las salas del SXX y el edificio mismo.
La instalación de Demián Flores dialoga con la obra expuesta en las salas dedicadas a pintura del siglo XIX. A través de las esculturas que creó y que representan personajes híbridos entre el pasado y el presente, lo urbano y lo rural, la industria y la artesanía, lo hegemónico y lo marginal, Flores reta la percepción iconográfica del observador desmembrando figuras y formas del imaginario colectivo y rearmándolas bajo otra sintaxis, es decir de/construyéndolas para después reorganizarlas en nuevas configuraciones.
Marcelo Balzaretti retoma la intención barroca de representar el transcurrir temporal de las acciones o eventos a través de las variaciones lumínicas en las piezas virreinales, y en su intervención logra hacer plástica y perceptible físicamente, la unidad de medición que sirve para ordenar nuestra vida cotidiana, basada en la posición del astro solar, el tránsito del día y la noche, y su diferente duración a lo largo del año, hasta llegar a las medidas infinitesimales de los relojes de uso cotidiano.
Por otro lado, Carlos Prieto interviene las salas del SXX contemplando la creación de texturas y relieves sonoros, el diseño de paisajes sonorosartificiales, la confección de collages sónicos, la composición de música anecdótica y electroacústica llevándonos a cuestionar ¿Qué podemos escuchar cuando vemos un cuadro? ¿Existe una posible aleación estética viva para el espectador que “oye” y mira una pintura en un museo?
Y no sólo es el edificio quien llega al centenario, sino que también en este año conmemora el 100 aniversario luctuoso de uno de los paisajistas más famosos y quien forma parte fundamental del acervo del Munal: José María Velasco. Es Alejandro Pintado quien decide interactuar con la obra de este gran maestro y mostrar lo que está más allá de lo visible. Pintado decide enfocar su intervención en el proceso creativo del paisajista mexicano y acercarnos a un Velasco más humano, a su faceta de científico, hombre de familia, y a todo el trabajo que hay detrás de un cuadro.
También en el edificio centogenario, Luciano Matus decide cerrar su ciclo “Re-conocimiento del espacio” en donde a través de cables de niquel, buscadesentrañar lo que en sus palabras es “un tejido de la ciudad más allá del que se ve”, y es que su trabajo viene respaldado por una óptica interdisciplinaria, donde la arquitectura, el arte, la historia, entre otras, se relacionan en una red imaginaria y física, se entrecruzan desafiando nuestro concepto de tiempo y espacio.
La intervención que cierra el ciclo se realiza por Luis Felipe Ortega en el Patio de los Leones. Su propuesta estará conformada por una serie de atarrayas suspendidas sobre el patio interior del recinto del museo. Las redes de pesca se harán ex profeso en una comunidad costeña del estado de Oaxaca para ser instaladas posteriormente en diálogo con la arquitectura del edificio.
El MUNAL, desde sus inicios, se ha caracterizado por su voluntad de diálogo hacia otros países y otros continentes. Valga como muestra la invitación que hizo a principios de año a Tony Orrico, artista estadounidense, quien juega con el performance, con la luz y las sombras, acercándose al edificio desde una nueva óptica.
Y es así como a través de variaciones lumínicas e intermitencias sonoras, seis artistas mexicanos, el INBA a través del histórico recinto, invita a deconstruir la nación y reconocer el espacio que guarda una parte importantísima de su historia artística y de su conformación como nación.