· Le hizo entrega la directora general del INBA, Teresa Vicencio Álvarez
· “Estamos orgullosos cuando ella misma dice: soy una pintora mexicana”
· Su obra es original, no deudora de nadie: Lelia Driven
Su trayectoria, su calidad plástica y técnica, su aportación y compromiso con el arte mexicano e internacional, son los elementos de la obra de la creadora artística Joy Laville que la directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), Teresa Vicencio Álvarez, destacó al entregarle laMedalla Bellas Artes, en una ceremonia que se realizó en la Sala ManuelM. Ponce del Palacio de Bellas Artes.
La funcionaria recordó la larga trayectoria que la maestra Laville ha compartido en los espacios del INBA, desde su primera exposición en 1966 en este recinto cuando obtuvo el Premio de Adquisición; después, en 1968, nuevamente en el palacio de mármol; en 1978 en el Museo de Arte Moderno (MAM); en 1985 nuevamente en PBA y una más reciente en 2004, en el MAM.
“Nos conmueve a todos que la maestra Joy Laville haya decidido compartir y vivir su arte con México. Siendo una ciudadana universal, habiendo nacido en Inglaterra, transitado por Canadá, Grecia, Francia o España, los mexicanos estamos muy orgullosos cuando ella misma nos dice: ‘soy una pintora mexicana’”, dijo la titular del INBA.
En su momento, la crítica de arte Lelia Driben afirmó que la producción de Joy Laville posee una total originalidad: “Se trata de una obra singular, no es deudora de nadie, salvo una levísima influencia de quien en una época temprana fue su maestro en México, Roger von Gunten.
“Pero una diferencia con él salta a la vista: Von Gunten superpone figuras, naturaleza y manchas, y está muy cerca de la abstracción; Joy, por el contrario, demuestra conocer muy bien la abstracción pero elige una figuración muy tenue, sobria, colmada de silencios”
Y agregó: “Los espacios quietos atraviesan por entero su pintura, como esfera de luz que se mueve lentamente hasta acapararlo todo, ni hay claroscuros en sus cuadros ni contrastes entre colores muy oscuros y colores suaves.
“Invadida de luz, su obra es tonal, se despliega en tonalidades pastel, rosa, violeta, azul, verdes, amarillos, hay de vez en cuando un rojo y de vez en cuando también algún tono más sombrío, un gris llegando casi al negro, pero eso es una excepción”, puntualizó la reconocida crítica.
Consideró que al ver en conjunto la producción pictórica de Joy Lavilla “nos damos cuenta de que es una obra atemporal inserta en la modernidad y, por lo tanto, sus temas también son atemporales y son clásicos”.