“Siempre me sentí entre la mar en medio y tierras he dejado… He pertenecido al exilio, pero ya no pertenezco, ya me amexicané, no sé si para bien o mal mío, o para bien o mal del país. Llegué muy joven y considero que pertenezco a México mucho más que a España”, dijo José de la Colina, escritor, ensayista y crítico de cine, originario de Santander, España, quien vino a estas tierras en 1941.

El intelectual habló de su experiencia en el ciclo Si me quieres escribir… Autores del exilio español en México, organizado por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), en una sesión que se llevó a cabo el pasado miércoles en la Capilla Alfonsina.

“Considero que no soy de aquí, ni soy de allá, sí tengo edad y no tengo porvenir, como dice la canción. Desde luego, para mí, el exilio no fue la experiencia trágica, que sí lo fue para la generación de mis padres”, expresó ante un numeroso público.

Prosiguió: Para mí resultó una aventura, una riqueza que me permitió vivir en Francia, Bélgica, Suiza, Santo Domingo, Cuba; que me permitió enriquecerme de todos esos países”. Aseguró que no sabe qué es la identidad nacional, porque “soy más extranjero en España que en México y creo que el exilio es una especie de patria ideal”

“Tengo tantas muertes en el alma”, por ello recordó que se han muerto muchos de sus amigos del exilio y de México, por ejemplo, Luis Rius, quien formó un grupo de hijos del Exilio Español, que vivieron una nostalgia por una España perdida, lo cual siempre le pareció muy relativo, en tanto que ellos no conocieron cabalmente a España.

Consideró que “México nos acogió muy bien, como a Luis Cernuda, León Felipe, Emilio Prado, Alberti, Ramón Gay”, y expresó que “yo no perdí a España: la perdieron mis padres, y seguramente me fue mejor aquí que en un país gobernado por el fascismo”

Testigo de sus recuerdos, en la mesa le acompañó el escritor mexicano Miguel Capistrán. En conversación compartida con el público, José de la Colina aseveró que se formó con niños mexicanos y españoles en el Colegio Madrid, pero sólo terminó la educación primaria, “porque yo era un vagoneta que solamente quería leer y pasear por las calles de la ciudad de México, colarme a los cines y escribir”.

Cuestionado al respecto, destacó que los exiliados adultos sí fueron exiliados trágicos, porque “habían perdido su tierra y la posibilidad de ser una generación al frente de una España que estaba en el nivel del siglo de oro y a la altura de la Europa de entonces. Entonces se integraron a México, que siempre ha reconocido su aporte cultural, pero con el tiempo seguían siendo españoles con el corazón en España”.

Finalmente sostuvo que “exiliados somos todos; las razas puras no existen”, y como ejemplo se refirió al talento genial de la poetisa mexicana Sor Juana Inés de la Cruz, a quien calificó como “una cabal representante de la poesía española, lo mismo que Alfonso Reyes, que siendo mexicanos conocían muchísimo de la cultura española”.

FUENTE INBA.