Las 400 vueltas, de Oscar Cueto está abierta al publico desde el 29 de agosto.
Es una muestra de lo que ya es inevitable: Oscar Cueto.
El recinto Ex Teresa Arte Actual del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) inauguró la muestra Las 400 vueltas, del artista Oscar Cueto, una búsqueda sobre el texto como imagen y como símbolo, a partir de la apropiación de lenguajes de la narrativa cinematográfica y la literatura, para dialogar con concepto como memoria, identidad, historia y conocimiento.
En entrevista para prensa, Cueto señaló que esta exposición “es una muestra de lo que ya es inevitable, tanto que ya ni siquiera hay que preocuparnos sobre la disciplina que se pisa por parte de los artistas, si es artes visuales, artes plásticas; cada vez más las artes se mezclan más. Lo interdisciplinario está de moda, y, por una temporada, llegó para quedarse ahí”.
La muestra está conformada por cuatro obras, Había una vez, Diez libros, Falange macedónica y Las 400 vueltas, que giran alrededor de la intervención sobre textos y sobre el conocimiento.
“Desde el inicio de mi carrera me interesó el texto por sus cualidades plásticas, gráficas y conceptuales de forma intuitiva, ahora ya lo tengo bien razonado: no tiene un solo sentido, es moldeable, cambia de acuerdo a las épocas, y ahora lo incorporo a mi obra de manera intencionada, como en esta exposición”, dijo el artista.
Había una vez es una historia autobiográfica, llena de omisiones y ficción. Diez libros es una pieza en la que ha trabajado durante dos años, en la que intervienen diez de sus libros favoritos como Cien años de soledad, y en el que cambia todos los verbos a presente, de tal forma que la historia sigue sucediendo: “La historia de Macondo, que es la de cualquier pueblo latinoamericano –como señala García Márquez— está atorada en el presente. Lo cual es más trágico”.
El artista señaló que “trabajar con el libro no es nuevo”. Es una práctica que se ha transformado porque se le ha sobrestimado. Los libros son increíbles y tiene información increíble, pero esa sobrestimación permite que haya una especie de culto que no necesariamente es cierto”.
“Realicé obra insitu, porque me interesaba exponer piezas que pudieran interactuar con el tipo de espacios que tiene Ex Teresa. Entre ellas están laFalange macedónica y Las 400 vueltas. En estas piezas sigo trabajado alrededor del texto, como imagen o significado”.
Las 400 vueltas establece un juego de identidad. “Es un libro que yo escribí, pero se lo atribuyo a James Elrroy, un escritor de novela negra, y que su vez, su libro habla de otro escritor que está atrapado en un cuarto, del que no puede salir, y sólo se entera que alguien vive su vida por los periódicos. En esta pieza me propongo como escritor fantasma, y sólo voy encimando identidades”.
La Falange macedónica, tiene como base el arma que utilizó Alejandro Magno. “En la pieza, la utilizo como un arma de verborrea, política, retórica. En lugar de que se utilice para violentar físicamente, la uso para violentar desde el texto.
“Trato de exponer que el conocimiento y la memoria no son eficaces, que no hay que creer que ellos son lo que tenemos, porque el conocimiento es producto de una época, como decía Michael Faucault, se genera en masa. Eso me interesa discutir”, señaló.