°Joaquín Díez-Canedo y Hugo Gutiérrez Vega°
 “Fue un maestro de la métrica”: Javier Sicilia
 Existen paralelismos entre el poeta nacido en 1913 y su colega Gerard Manley Hopkins: Zaid
 “Un poeta ejemplar y de inconmensurable brevedad”: Guitérrez Vega
Si no es el mejor poeta mexicano como creía Salvador Elizondo, Manuel Ponce (1913-1994) es uno de los más grandes que ha dado este país, aseguró Javier Sicilia, durante su participación en el homenaje que el Instituto Nacional de Bellas Artes organizó a este escritor y sacerdote michoacano en el centenario de su nacimiento.
Acompañado de Hugo Gutiérrez Vega, Armando González Torres, María Teresa Perdomo y Joaquín Diez-Canedo, Sicilia recordó al autor de los poemarios Ciclo de vírgenes, Misterios para cantar bajo los álamos y El jardín increíble, entre otros: “Junto a Efraín Huerta, Manuel Ponce escribió los mejores poemas modernos de su época, que se han convertido, junto a sus demás obras, en joyas estéticas que se deben rescatar. Fue un maestro de la métrica.”
Sicilia dijo que Ponce, quien además se parece a Horacio y Garcilaso de la Vega, “no era un místico, pero su universo era exquisitamente cristiano”.
A través de un texto enviado a la mesa de oradores, el poeta y ensayista Gabriel Zaid señaló que Ponce es original y profundo, además de atrevido. Existen paralelismos entre el poeta nacido en 1913 y su colega Gerard Manley Hopkins, en el sentido de que ambos se han ganado la incomprensión y la admiración al mismo tiempo de propios y extraños.
En el caso de Ponce, escribió Zaid, rompe las convenciones del poema religioso y crea un lenguaje inusitado para expresar la religión, de ahí que, entre otras cosas, tenga un oído de compositor de música de cámara.

°Libro de Poesía de Manuel Ponce°

El escritor y ensayista resaltó la maestría renovadora de los metros tradicionales y de los menos frecuentados, como el verso blanco, el eneasílabo y el endecasílabo agudo; las metáforas audaces, el sentido del humor y del juego, y una sorprendente originalidad moral, religiosa y artística.
Según el editor Joaquín Diez-Canedo, Ponce creó nuevas maneras de hablar de y sobre Dios desde una experimentación poética, por lo que se ha destacado por su originalidad.
El poeta Hugo Gutiérrez Vega señaló que el poeta y sacerdote michoacano compuso una obra poética personalísima y llena de raras perfecciones, como es el caso de sus sonetos en torno al amor divino: “Ponce tiene un dominio pleno de la forma y lo académico, por ello es un poeta ejemplar y de inconmensurable brevedad”.
Perdomo, quien es especialista en la obra de Ponce, dijo que el poeta llamó la atención desde el inicio de su carrera de Octavio Paz, Alí Chumacero, José Luis Martínez y Adolfo Sánchez Vázquez, por mencionar algunos, debido a que en sus poemas religiosos, a diferencia de otros vates similares, no censura ni crítica. Apuntó que nada desgasta la serenidad amorosa de su poética y así entrega su vida a Dios sin restricciones. “La suya es una teogonía celebratoria”, destacó.
El poeta y ensayista Armado González Torres comentó que Ponce no solo fue un bardo católico y conservador, sino también experimentador; sin embargo, se ha mantenido como un poeta marginal y olvidado de la literatura mexicana, pero de los más gozosos, añadió el ensayista.
Afirmó que su magnífica poesía no es una expresión mojigata, ya que combina lo mejor de la literatura occidental con el habla popular, creando belleza, musicalidad y originalidad.
Además de ser un estimulante intelectual, la poesía de Ponce es una de las más rigurosas, originales y jóvenes que existe en México. Su poesía es libre, audaz y novedosa: hay más de teofanía que de teología en ella.
© INBA

°Javier Sicilia y Eulalio Gómez°