Zahara abre una ventana a sus entrañas en la brutal y sincera ‘canción de muerte y salvación’

Apenas un mes después de robarnos el aliento con la desgarradora ‘MERICHANE’, Zahara vuelve a mostrarse con brutal sinceridad en ‘canción de muerte y salvación’.

 

Un segundo adelanto de su próximo trabajo que nos golpea de nuevo con una potente dosis de realidad emocional, y que nos hace reflexionar sobre ese frágil equilibrio entre la luz y la oscuridad que todos llevamos dentro. Nadie mejor que la propia Zahara para explicarlo:

 

«El confinamiento me llevó a un viaje personal tan profundo que desembocó en todo lo que hay en mi próximo disco. ‘MERICHANE’ podría ser el tráiler y ‘canción de muerte y salvación’ el primer acto, la primera piedra de todo lo que vendrá después.

 

Yo tenía una mancha en el pecho. Una mancha negra que me fue invadiendo y que pensaba que tenía que destruir. Odiaba todo lo que estaba roto en mí porque no entendía que eso que consideraba oscuridad estaba tan arraigada en mí como la luz, y que lo que me hacía ser quien era consistía en un delicado equilibrio entre mis dos lados. Buscando ese lugar encontré aquellas canciones llenas de muerte que acabaron siendo mi salvavidas».

El vídeo es una obra de Abel Molina.

 

Le envié la canción recién compuesta sin decirle nada más y recibí una llamada en la que me contó la vida de la que yo nunca le había hablado. Me habló de la belleza de esa mancha negra, de cómo la oscuridad en realidad me había salvado y había renacido en ella. Le pedí que creara libremente y me entregó este relato donde ‘canción de muerte y salvación’ es la banda sonora. Una lucha épica entre realidades e identidades donde, en realidad, no gana nadie.

 

En el vídeo estoy representada digitalmente como si aparecer realmente en él me diera miedo, como si no quisiera mostrarme, y justo cuando en la canción rebelo que soy yo aquella que vivió todo lo que cuento es cuando me vuelvo de carne y hueso integrada en un mundo onírico e irreal. Como si el video acompañase este pudor a mostrarme tal y como soy, pero a la vez me desnudase y colocase en el punto de mira sin ningún tipo de pudor».